TU HUELLA EN EL PLANETA

La cárcel, 1º capítulo

 

Aprender a levantarnos

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Me gustaría dirigirme a todos-as los que piensan como Pablo Saz, que salió en la revista Cuerpomente Nº 203 titulado; Aprender a levantarnos.
  Creo que se refiere a la capacidad de tener más o menos resilencia.
La gente que está presa sabe mucho de ese tema, no estaría de más que fuera a visitar la cárcel de Quatre Camins ubicada en las afueras de Granollers, BCN. El módulo 5 y el de psiquiatría.
Creo que se sorprendería (como se dice allí; fliparía) de lo diferentes que son los internos, cuando han perdido lo que más se quiere: la libertad, los hijos, la esposa, el trabajo, los amigos, su dignidad, su salud o quizás, todo lo mencionado.
    Quizá se le olvida un factor muy arraigado en esta sociedad; la crueldad.
Usted habla de aprender a levantarse, pues caerse literalmente sabe hacerlo todo el mundo, e incluso los que por desgracia están impedidos en una cama, un mal sueño o un desafortunado giro para coger algo y….a recordar los efectos de la ley de la gravedad.
No es fácil “levantarse” cuando no tienes a nadie que te eche un “cable”.
  En su fábula del burro que se cayó a un pozo y que su dueño lo daba por perdido y le empezó a echar tierra y que el aprovechó dicha tierra para ir subiendo, usted omitió que en la supuesta caída es seguro que se tuvo que romper algo, y eso señor mío, es muy difícil de solucionar, porque hay caídas que duelen más que otras, y en las cárceles pasa como con el burro, pero en lugar de tierra les echan rocas, para ver si los “rematan”. Eso es lo que está haciendo actualmente la sociedad con ellos, quieren que se endurezcan las condenas para que se prolongue su sufrimiento y el de sus allegados.
  Muchos de los internos están olvidados por todos sus conocidos y no tienen medios para pedir ayuda, sobre todo ante una sociedad sorda.
 
   Rubén Marco






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