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Reciclado del aluminio

 
"Light" con graves consecuencias
 
 

El aluminio es un material con unas características muy interesantes para la fabricación de diversos objetos, debido a su ligereza, ductilidad, bajo peso, impermeabilidad, etc. Una de las utilidades que actualmente se está potenciando es el envasado de líquidos en lata. La energía que se ahorra por cada lata que se recicla es equivalente al consumo eléctrico de una bombilla de 200 W o de un televisor funcionando una hora. Aun así, 15.000 toneladas de aluminio (mayoritariamente restos de envases) acaban cada año en las basuras domésticas.

 Aluminio reciclado
 
El aluminio se extrae de la bauxita, mineral de color rojo a causa de las impurezas que contiene del hierro. En todo el proceso acaecen residuos que pueden ser contaminantes si no se tratan debidamente. Pero los factores más negativos de su producción son el gran aporte energético en forma de calor y corriente eléctrica que se necesita en los procesos de purificación y la elevada cantidad de emisiones gaseosas al aire. 

En cambio, si consideramos el aluminio reciclado, la energía utilizada en refundir una tonelada de aluminio es solamente el 6 % (lo que representa un 94 % de ahorro) respecto a la producción primaria a partir del mineral. En España, más del 50 % del aluminio reciclado proviene de los productos de uso industrial o de la construcción, mientras que los envases de aluminio cuentan con una cuota de reciclado del 5 %. Esto es debido básicamente a su gran dispersión territorial en pequeñas cantidades, por lo que conviene fomentar campañas de concienciación de los ciudadanos para que recojan selectivamente esta materia prima (latas, bandejas, papel de aluminio, etc.).
 
Sólo en productos necesarios
Entre el 10 y el 12 % del consumo de aluminio corre a cargo de la industria del envasado, que lo utiliza en productos innecesarios, como envases para mini porciones, latas de bebidas refrescantes, botes para espráis, papel de aluminio de cocina y muchas otras cosas. Gran parte de estos productos ni siquiera permiten su reciclado, ya que son mezclas de materiales. Los gastos necesarios para descomponer estos materiales en sus elementos no son recomendables ni ecológicos ni económicamente.
En consecuencia, este tipo de utilización se debería minimizar al máximo, a la vez que se incrementa su recuperación.
 
Mínimo consumo y máximo reciclaje
Lo que no se puede pretender es que, para aumentar la cuota de reciclado, también aumente la de consumo, con lo que, en definitiva, irán a parar todavía más residuos al vertedero, como está pasando en EEUU. La situación ideal sería el mínimo consumo y el máximo reciclaje.
El objetivo a perseguir es crear la conciencia de que este metal noble, utilizado por primera vez en el año 1825, ha de tener aplicaciones tecnológicamente adecuadas, ya que causa un importante perjuicio ambiental y social.
 
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