TU HUELLA EN EL PLANETA

la superpoblación

 

Pepe Galindo
18/05/2011

A mayor riqueza, más basura, y… ¿cuánta cultura?

La respuesta es obvia: ¡Sí! 


 La superpoblación es un problema, pero la gravedad es relativa. Es evidente que el planeta no puede generar recursos (alimentación, vivienda, vestido, coches y transportes…) para cualquier número de habitantes. Hay un límite, esté donde esté ese límite.
  El crecimiento de la población mundial se está frenando. En cuanto se baja la mortalidad infantil, se dan derechos básicos a las mujeres, se sube un poco el nivel de vida, y poco más… la natalidad baja, en todas las culturas de nuestro planeta.

Así pues, el MAYOR problema actual no es directamente el aumento de la población mundial, sino el aumento en el consumo de recursos (materiales y energía). Mientras los países pobres tienen altas tasas de natalidad, los países ricos despilfarran y destrozan el planeta. Los ciudadanos de todo el planeta no se contentan sólo con comer. En cuanto aseguran su alimentación, quieren comer más carne, y entonces quieren más y más comodidades (coches, electrodomésticos, más ropa, más…, más…, más de todo).  Esa es la realidad, y ese es el problema (agravado por supuesto por el aumento en la población, como factor secundario).

«Nada es suficiente para el que lo suficiente es poco» decía Epicuro… y Araújo lo explicaba con bellas palabras, rememorando el «nequid nimis» de algunos presocráticos. Yo no sé cómo podemos difundir más este vídeo tan genial, que es la clave para entender porqué la superpoblación no es el problema grave (también es bueno este vídeo sobre el poder de nuestro dinero).

El problema de la superpoblación se trató hace poco en el programa de radio “Futuro Abierto-Un Planeta Superpoblado” de RNE (15-5-2011, y en su web puedes escuchar éste y otros programas). En dicho programa, se deja claro que la FAO está preocupada por aumentar la superficie de tierra cultivada y su productividad, pero no por reducir la demanda de recursos agropecuarios (de carne, en particular). Al menos sí cita el grave problema de los biocarburantes. Por otra parte, Julio Pérez, demógrafo del CSIC, afirmaba que no hay que preocuparse por la superpoblación, llamando la atención el poco interés de este científico en la Huella Ecológica. Las soluciones son múltiples. Vamos a destacar resumidamente unas pocas concretas. Además del genérico “consumir menos de todo“, la clave de todo es REPARTIR (trabajo, recursos, comida, tiempo…). Esto es tan serio que, es inaceptable cualquier partido político que no incluya nada de esto en su programa electoral como prioritario (léanse los enlaces de cada punto para más información):

Reducir el consumo de carne:
El consumo de cada caloría en forma de carne, supone un consumo de entre 5 y 20 calorías vegetales, además de consumir más agua, tierra, gasolina, pescado, y generar más contaminación, hambre, maltrato animal, medicación excesiva… argumentos sólidos para ser vegetarianos o, al menos, no comer carne diariamente: REPARTIR la producción agraria.

Reducir la jornada laboral:
La clave es, repetimos, REPARTIR mejor el trabajo. Ganaremos menos, pero tendremos más tiempo para disfrutar la vida. Esto es básico en la teoría del decrecimiento económico y la bioeconomía. Muchos afirman que el decrecimiento destruye empleos, pero eso es sólo si se hace mal, si se hace sin cambiar el estilo de pensar. Si contaminar gravemente genera empleo… ¿es correcto hacerlo así? ¿Acaso no debemos aspirar a generar empleo sin generar problemas sociales y ambientales? Eso tiene, forzosamente, que ser posible… aunque sea a costa de renunciar al egoísmo… ¿o acaso es una utopía? Pensemos que las máquinas y los ordenadores están ahorrando mucha mano de obra, y… ¿quién saca partido de ese ahorro?

Conocer el origen de lo que consumimos
(al menos algo): Saber que las cosas generan contaminación, gasto energético, transporte, daños de la minería, abusos de las multinacionales…  

Más cosas
, como la Cadena Verde: La ley de las tres erres, derechos para la mujer, eliminar los paraísos fiscales, no fomentar la natalidad (el envejecimiento no es un problema), frenar la migración a las ciudades, facilitar la inmigración controlada, reducir el consumo energético, fomentar energías limpias, apoyar a ONGs económica y activamente…
Puedes encontrar más información en multitud de libros, pero te recomendamos unos pocos que tienes resumidos en www.resumelibros.tk, además de las entradas sobre superpoblación de este BlogSOStenible, entre las que está la que se puso cuando la población mundial superó los 7 mil millones de habitantes (31 de Octubre 2011).

NOTA:
La basura excesiva no se genera en los países con más natalidad, sino en los países ricos. Algunos dirán que, al menos, los países ricos “reciclan” las basuras… pero, por una parte, lo que se recicla es muy poco y, por otra, aunque se reciclara todo, el problema seguiría existiendo, porque reciclando se ahorran materiales, pero no hay tanto ahorro de energía… pero encima, hay demasiados residuos industriales que es imposible reciclar.

Respuesta de Rubén Marco:

En parte de lo que dice el señor Galindo estoy de acuerdo como que el planeta no puede soportar el ritmo de extraer más recursos naturales del que dispone nuestro planeta.
  No es cierto eso de: “El crecimiento de la población mundial se está frenando” pues sólo tiene que echarle un vistazo a las estadísticas y podrá comprobar que nos acercamos a los 9.000 millones.
  Dice que “Así pues, el MAYOR problema actual no es directamente el aumento de la población mundial, sino el aumento en el consumo de recursos (materiales y energía).”    Cualquiera con dos dedos de frente entiende que un país con menos gente, menos recursos necesitan y menos energía consumen.

Un ejemplo: si una familia compuesta de 20 personas dispusiera de 10 Ha de terreno y lo cultivasen, no sólo podrían vivir perfectamente, sino que además podrían vender los excedentes. Pero si en vez de ser 20 personas fuesen 5.000, todos pasarían hambre.
  Eso es lo que ocurre cuando no se dispone de los medios adecuados y se tienen hijos que no pueden mantener.
  Este planeta necesita mucha vegetación para que persista la biodiversidad y el nivel de oxígeno no se altere, por lo que no es cuestión de robarle las selvas para cultivar más alimentos, sino es cuestión de limitar el número de nacimientos.





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